Llevo jugando a este mítico juego desde los diez años. La gran mayoría de ellos como máster, aunque últimamente también de jugador con la tercera edición. Ha habido grandes historias que he tenido la oportunidad de vivir. Otras no tan grandes. Mi grupo de jugadores ha derrotado a grandes magos, a otros no tan grandes (un premio al que me diga el nombre del mago más pesado y malo, pero malo de torpe, al que habéis matado). Y por supuesto, hemos tenido muertes inolvidables. ¡Y aquí estoy yo para revivir esa grandes muertes!
¡Será tres, dos o uno!:
3. Un druida y dos guerreros son emboscados por un grupo de bandidos. En el combate consiguen acabar con uno de los guerreros, y reducen al druida. Al otro guerrero le dejan medio muerto, o eso creían. Atan al druida a un árbol y le intentan convencer de que se unan a su malvada causa. El druida asiente con la cabeza, al tiempo que ve como el guerrero que quedaba vivo empieza a moverse. Cuando todos pensaban que distraería a los bandidos, el druida gritó: ¡Cuidado, se está moviendo! Guerrero muerto a espadazos y patadas.
2. Un noble está intentando construir en una zona donde la magia no funciona, su fortaleza. Nuestro intrépido grupo de aventureros intentan desbaratar sus planes. El grupo, compuesto de un hombre bestia, un gnomo ilusionista, un guerrero, un pícaro, un bárbaro y un kensai, deciden mandar al kensai disfrazado para que se infiltre. El resto del grupo le esperan fuera para atacar en caso de que haya problemas. Dentro del campamento, descubren al infiltrado, y sale corriendo hacia donde supuestamente estaban sus compañeros. Cuál es su sopresa cuando ve que no hay nadie, los soldados enemigos le rodean, y en un asalto lo destrozan a críticos. Cuando el grupo se alejó de allí, esto fue lo que aconteció:
Bárbaro: ¿ande está el kensai? Es que como nos superaban mucho en número no me pegué a hostias con ellos.
Hombre bestia: yo me fui por los árboles cuando vi a los soldados.
Gnomo: yo allí no podía usar magia.
Pícaro: yo no podía hacer nada contra ellos.
Guerrero: Yo como vi que os íbais todos, me fui también.
1. El grupo sube a lo alto de un castillo, para luchar contra un mago. Mientras suben, comienza la batalla. El mago del grupo, Belakor, mantenía en el aire a un monje y un bárbaro con dos discos de Tenser, para subirlos a modo de ascensor hasta arriba. Al comenzar el combate, el mago malvado lanza un sugestión a las masas y ordena atacar a Belakor. Éste desactiva los discos flotantes para salvarse de sus compañeros. El bárbaro salta hasta la superficie, pero el monje solo alcanza a quedarse agarrado en el borde. Belakor decidió entonces lanzar un rociada prísmatica, ignorando a sus compañeros. Aunque el conjuro no afectó al malvado mago cabrón, sí que tuvo efecto en el monje del grupo: Petrificación. Resultado: Monje hecho gravilla tras una caída de más de cien metros.
